<<Estamos en Mêlée Island, de Monkey Island, porque está lleno de gente rara y todos nos piden hacer estupideces.>> Mr Martin Dominguez

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Descubriendo las Rías Bajas
Publicado el 2010-09-06. Varios.

Siento la tardanza en publicar artículos, pero últimamente dispongo de muy poco tiempo para sentarme y escribir a gusto. Lo que voy a publicar hoy trata de nuestro viaje veraniego a Cangas de Morrazo, pequeño pueblo de Pontevedra donde pasamos una semana de vacaciones.

El viaje comenzó el día 14 de agosto cuando partimos dirección a Galicia. Sin embargo, hicimos parada en uno de los pueblos más emblemáticos relacionado con nuestro grupo de amigos: Pinilla de Toro, ¡el pueblo del Indio! Pinilla es un pequeño pueblo de Zamora donde la familia del Indio tiene una super casa y donde nos acogieron con toda la hospitalidad del mundo. Tuvimos la suerte de coincidir con las fiestas del pueblo donde aconteció uno de los sucesos que marcará mi vida para siempre: corrí mi primer y último encierro. La locura de lanzarme a correr un encierro viene a raíz de que el Indio nos contó que sería un encierro tranquilo donde correrían únicamente vaquillas… Bueno, yo no sé nada de tauromaquia pero lo que nos perseguía con ojos asesinos a velocidad desenfrenada calle abajo en mi memoria siempre quedará grabado como TORO (así, en mayúsculas).

Bicharraco de 800 kg lo menos

Tras el encierro, que acabó sin incidentes para ninguno de los del grupo, salvo amagos de infarto y un par de soplos, comenzaban las fiestas nocturnas en el pueblo, donde pudimos ir de peña en peña disfrutando del calor de la gente de allí, en contraste con el frío que hacía.

Pasada nuestra primera noche del viaje en Pinilla, nos dirigimos hacia el destino principal de nuestro trip: Cangas. Se trata de un pueblo que se encuentra enfrente de Vigo pero ubicado al otro lado de la ría. No es muy grande pero tiene todo lo necesario para estar a gusto. Este ha sido uno de nuestros viajes más aventureros, pues hemos visitado un montón de sitios. Una de nuestras excursiones nos llevó hasta el pueblo Portugués de Valença do Minho, donde comimos en uno de los sitios más célebres de todo Portugal, a juzgar por lo lleno que estaba, llamado Ze María. Allí pude hacer gala de mis avanzados conocimientos de la lengua portuguesa. Valença tenía un centro histórico muy pintoresco donde una gran variedad de toallas y albornoces desbordaban tu imaginación.

En una de las calles de Valença
El mismo día tras salir de Portugal nos dirigimos a Baiona, donde se encuentra uno de los paradores más bonitos del mundo mundial. Tras pagar la reglamentaria tarifa de un euro por cabeza, pudimos dar una vuelta por sus instalaciones cuando el sol se ponía en el horizonte. La visita desde luego mereció la pena y todos quedamos con ganas de poder volver para pasar una noche en alguna de sus habitaciones.
En los muros del parador de Baiona
Otra de las visitas más espectaculares que realizamos en este viaje fue la de las Islas Cíes. Este archipiélago está formado por 3 islas en las que apenas vive nadie. Sin embargo, esto no quita que manadas de turistas, entre los que no nos incluimos, lleguen todos los días a visitarlas. La excursión mereció la pena y pasamos un gran día en un paraje único. He de destacar la terrible temperatura congelada de la playa de Rodas, donde ‘disfrutamos’ de un refrescante baño. También es para recordar la subida al faro de la Isla, desde donde había unas vistas espectaculares. Una pena que Boyi no pudiera acompañarnos en esta excursión debido al zurrutraquer estomacal que le produjo el exceso de percebes engullidos la noche anterior.
El grupo en el faro de las Cíes
Antes de nuestro regreso a Madrid hicimos una pequeña escala en Orense para comer, reponer fuerzas y darnos cuenta del calor Sevillano extremo que hacía en esa peculiar ciudad Gallega.
This is ORENSE!!
Fueron muchas las cosas que vivimos en este viaje para relatarlas en un único artículo como éste, pero no puedo finalizarlo sin recordar la visita al monasterio de Oseira donde David, el primo de Pablo, y su novia nos hicieron una visita turística tan interesante como divertida. Otra gran historia que jamás será olvidada fue cuando tres forasteros que respondían a los nombres de Pablo, Indio y Álex salieron de casa a las 3:30 de la madrugada con ganas de fies… Y lo consiguieron. ¿Quién iba a imaginar que una pequeña población como ésta iba a tener tantos sitios chulos? Nosotros, por supuesto. Algunos nombres representativos de los lugares que alegran la noche Cangaleña: el Electra, el Zeus, el Chiripas, el Boxes, el Clip y un infinito etcétera. Tras esa noche se rodó un video que puede que muchos años adelante se publique en esta página web. Tal vez. Para no dejar a mi público con la miel en los labios, cerraré esta entrada con un fotograma de ese video y mi afirmación de que algún día volveremos a las Rías bajas para disfrutar de esas tierras tan hermosas y donde se come tan bien.
We are the ron – El último éxito del verano
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